Revista Educare
UPEL-IPB
Barquisimeto, Edo. Lara - Venezuela

Vol. 24 N° 3
Septiembre - Diciembre 2020

Los mensajes y sus sentidos en la carrera de comunicación

The messages and their senses in the communication career

https://doi.org/10.46498/reduipb.v24i3.1408
Natalia Maribel Zapata Vilaña
Universidad Técnica de Cotopaxi, Ecuador
Recibido: 02-10-2020
Aceptado: 25-11-2020

RESUMEN

Este ensayo es producto de la revisión de diversas fuentes de información desde las cuales se seleccionaron textos relevantes y pertinentes a la presente temática, a partir de ellas se generan reflexiones en torno a los aspectos vinculados a la comunicación, el mensaje, los sentidos que se producen en los sujetos que reciben los mismos, así como aspectos que deben dominar los profesionales de la comunicación vinculados a los enunciados. Todo lo anterior desde la perspectiva del contexto universitario donde los docentes deben formar a los futuros profesionales tomando en cuenta el perfil del egresado y los diferentes espacios y medios a través de los cuales creativamente se dediquen a comunicar.

Descriptores:
mensajes; sentidos; comunicación; formación profesional

ABSTRACT

This essay is the product of the review of various sources of information from which relevant and pertinent texts to the present topic were selected, from them reflections are generated about the aspects related to communication, the message, the meanings that they occur in the subjects who receive them, as well as aspects that communication professionals linked to the statements must master. All of the above from the perspective of the university context where teachers must train future professionals taking into account the profile of the graduate and the different spaces and means through which they creatively dedicate themselves to communicate.

Keywords:
messages; senses; communication; vocational training

INTRODUCCIÓN

El ser humano necesita del intercambio de sentidos y significados para la construcción de la realidad compartida, por lo que la comunicación resulta inevitable, y con ella el lenguaje.  Desde esa óptica, los medios de comunicación tienen un rol importante en la difusión de ideas, situaciones, acciones y sucesos que ocurren a nivel social y de los cuales en muchas ocasiones las personas no son testigos de esa realidad. 

Ahora bien, por medio de la comunicación se obtiene información que repercute entre otras cosas en conductas, puntos de vista, mejoras para la calidad de vida, entre muchos otros aspectos que proporcionan conocimientos necesarios para que cada quien pueda formarse un juicio propio de los acontecimientos. En este contexto, la forma de comunicar es vital para formar el conocimiento o panorámica acerca de lo acontecido ante la diversidad de público que existe, por ello, en los procesos de formación académica del comunicador es relevante dar a conocer el lenguaje con herramienta indispensable como gestores de información para hacer llegar el mensaje a través de diversos canales y medios.

En este orden de ideas, el propósito fundamental de este escrito es reflexionar en torno a algunos elementos que vinculan la docencia con el arte de comunicar. Sin embargo, a pesar de ser la comunicación un ámbito que puede ser abordado desde diferentes disciplinas, acá el interés se centra en elementos relacionados con los textos y algunas apreciaciones en torno a la expresión de los mismos en la construcción de sentidos desde la formación académica del Licenciado en Comunicación. 

DESARROLLO

La comunicación

Los docentes en diferentes áreas se enfrentan a dificultades vinculadas a la expresión de ideas tanto en forma oral como escrita, específicamente en el ámbito de la docencia en la Carrera de Comunicación. Este aspecto, es uno de los ejes para cumplir con el perfil del Comunicador egresado de la Universidad Técnica de Cotopaxi (2020); que entre otros elementos considera debe ser un “gestor de comunicación para comunidades y organizaciones sociales” (párr. 2). 

 En este marco, es importante destacar que la comunicación, a pesar de ser usada en la vida de todas las personas y pareciera ser un término sencillo de estudiar, resulta ser un término que alcanza diferentes aproximaciones. Si se recurre a la definición del término comunicación según la Real Academia (2020) en su diccionario, se encuentra en la segunda y tercera acepción lo siguiente: “Trato, correspondencia entre dos o más personas. Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor” (s.p). Estos significados simplifican el hecho comunicativo, sin embargo, dejan en claro tres elementos esenciales en la misma: emisor, código y receptor.

A pesar de creerse que el hecho de simplificar la definición del término hace más entendible el concepto, esto hace percibir el proceso de la comunicación de manera lineal, por lo que Gil-Juárez (2011) plantea que “la visión de que la comunicación es un proceso de intercambio, ya sea de estímulos o de información, es altamente problemática, porque presupone que hay procesos anteriores a la comunicación (…) el pensamiento, la identidad personal, las emociones, etc.” (p.13). Esto da a entender que la comunicación debe estar contextualizada y entendida como proceso complejo que es, tanto que emisor como receptor cumplen ambas funciones simultáneamente mediante un código que condiciona la comunicación, siendo necesario adaptarse al canal para participar en la acción comunicativa como una consecuencia del canal y de los mensajes.

El lenguaje es la principal forma de comunicación, con él la diversidad de codificaciones que se pueden establecer para cumplir la acción comunicativa. En dicha acción entra en juego la creatividad humana, por ello, es tanto lo que involucra la comunicación que Garduño-Oropeza y otros (2008) exponen que: 

El término «Comunicación» es ambiguo sí pero, más que nada, resulta ubicuo porque –como Dios– parece estar implicado en todas partes y, a la vez, en ninguna. Sus límites carecen de convencionalidad y, por lo mismo, parecen cruzar ese todo más o menos formalizado de teorías que constituyen no solo a las «ciencias sociales» sino a la «ciencia en general». (p.24) 

De la cita anterior se desprende que la comunicación como acto presente en el diario vivir de las personas, permite la interacción con el mundo como un hecho que conecta la vida de todos en circunstancias y comportamientos a los cuales dependiendo de la cultura le da significación. Representa entonces la comunicación un hecho tan complejo que es estudiada desde diversas ciencias y disciplinas como la sociología, la lingüística, la estilística, la semántica, la fonética, cibernética, la teoría de la información y comunicación, la pragmática, la semiótica, entre otras. 

Aspectos asociados en la comunicación 

Los comunicadores, dependiendo del receptor al que dirigen su mensaje, utilizan un nivel técnico especializado o bien un nivel formal que pueda ser entendible por toda clase de público, esto con el objetivo primordial de transmitir un contenido que adquiera sentido. No obstante, para que el mensaje llegue de forma correcta y entendible al receptor, es importante asumir con ética lo que se difunde, de manera que no provoque un desajuste en los contenidos y el maltratamiento de la información. En relación con ello, Cuenca (1999) explica que debe existir el respeto a los cuatro principios básicos de la comunicación: la veracidad, la imparcialidad, la completud y la justicia, lo cual se ajusta a una de las funciones del comunicador, constituirse en un servidor a la sociedad.

Por otra parte, Rizo (2004) concibe la comprensión de la comunicación centrada en la interacción, en la comunicación interpersonal, como fundamento de toda relación social, en tal sentido basa su apreciación en el interaccionismo simbólico, en el que destaca la naturaleza simbólica de la vida social y lo concerniente a tres premisas básicas:

1. Los humanos actúan respecto de las cosas sobre la base de las significaciones que estas cosas tienen para ellos, o lo que es lo mismo, la gente actúa sobre la base del significado que atribuye a los objetos y situaciones que le rodean. 2. La significación de estas cosas deriva, o surge, de la interacción social que un individuo tiene con los demás actores. 3. Estas significaciones se utilizan como un proceso de interpretación efectuado por la persona en su relación con las cosas que encuentra, y se modifican a través de dicho proceso (Blumer, citado por Rizo 2004, p. 5).

En tal sentido, la interacción entre el sujeto y el mundo se caracteriza por su dinamismo en la interpretación que se hace del mundo social, dando énfasis en la capacidad del comunicador para utilizar el lenguaje apropiado para que los actos, los objetos y las palabras adquieran significado en sus receptores.

El lenguaje es un componente esencial en la comunicación, y en la actualidad, existen distintas maneras de generar sentidos que se encuentran impregnadas de formas creativas como medios cuyos códigos deben hacerse entendibles por los interlocutores hacia quienes van dirigidos. Al respecto, Maletzke (1992) explica que los estudios en la comunicación atienden a lo siguiente:

(a.) El punto de vista sintáctico se ocupa de las relaciones entre los símbolos. (b.) Bajo el aspecto semántico se analizan las relaciones entre los símbolos y “lo que se quiere expresar” (objetos, acciones, personas). (c.) Por fin, es pragmática la investigación de las relaciones entre los símbolos y quienes los utilizan. (p. 20).

El lenguaje es, sin duda, el medio de transmisión de las ideas más variado; pero es una de las diversas formas de comunicación en el que el análisis de los enunciados están en el tapete varias perspectivas de estudio, las cuales -como se expuso anteriormente- atienden a los niveles sintáctico, semántico y pragmático entre los más empleados. En este contexto, la idea de significado y sentido están asociadas a las producciones comunicativas pues tal como lo expresa Montealegre (2004) basándose en los estudios realizados por Luria y Vygotski el sentido “es la unidad fundamental de la comunicación, el cual aporta los aspectos subjetivos del significado relacionados con el momento y la situación dados.” (p.246). 

El significado individual de la palabra, ligado a una situación concreta por parte del sujeto es lo que le proporciona el sentido a la comunicación. Por ello, el proceso de la comunicación es posible por la relación entre significado y sentido, constituyéndose esta relación en un elemento que el comunicador debe llegar a descifrar para la elaboración de sus textos. 

El texto, contexto y discurso en la comunicación

La sociedad, exige al ser humano la capacidad de interrelacionarse con otros individuos a fin de convivir como ciudadanos y establecer un rol activo para el desarrollo social y económico de la nación. A razón de ello, las instituciones a todos los niveles educativos orientan el proceso de enseñanza y aprendizaje a la adquisición de competencias que le permitan a los egresados insertarse al campo laboral.

Cabe destacar, que las instituciones y organizaciones en la actualidad requieren de sus colaboradores la instrumentación de competencias de diversa índole como las competencias tecnológicas, inteligencia emocional, gestión y administración de recursos, autodidacta, sin embargo, la mayoría de estas competencias guardan correspondencia con la consolidación de competencias comunicativas. Al respecto, Bermúdez y González (2001) señalan que “la competencia comunicativa es vista como un compendio de saberes, capacidades, habilidades o aptitudes que participa en la producción de la convivencia y las relaciones interpersonales e intergrupales, ya que la coexistencia humana requiere la mediación de una eficaz comunicación” (p.2).

De allí que, las competencias comunicativas son un cúmulo de capacidades y actitudes que conllevan a la realización de procesos comunicativos de manera coherente, en el que los aspectos psicológicos se integran con los cognitivos para posibilitar la expresión y comprensión de ideas al interrelacionarse con los semejantes en los diferentes escenarios donde se genere la acción comunicativa y se dé la configuración del texto.

En este orden de ideas, Ferrari y Borreguero (2015) sostienen que el texto es “entendido como unidad básica de la comunicación lingüística, es una entidad pragmática (…) su constitución interna, puede ser vista como una secuencia de unidades textuales, asociadas a un particular significado comunicativo y globalmente caracterizadas por una especiada y compleja organización” (p.41). El texto, está constituido por oraciones que producen una unidad semántica y una unidad pragmática, el primero referido a su significado explícito y el otro referido al significado implícito de la intención comunicativa.

En relación con el texto, Van Dijk (1980a) hace referencia a una serie de condiciones gramaticales y sintácticas, como es el caso de la identificación de la función tema que alude al aspecto sintáctico de la oración y la función rema que hace referencia a los elementos semánticos locales existentes en la oración, como es el caso de la introducción de nueva información. A partir de ello, se conforman modelos de progresión temática que determinan la correlación del tema y rema a lo largo de los tópicos de un texto, estos modelos se intercalan de acuerdo a las necesidades informativas planteadas en la exposición del texto, pudiendo ser: un patrón lineal, cuando el rema de una oración es el tema de la siguiente; un patrón de temas derivados, referido al desglosamiento de un hipertema en varios temas, pudiéndose encontrar este en primera instancia como tema o rema en la oración.

La combinación de tema y remas a lo largo de un texto dan paso a la conformación de tópicos que determinan la ilación discursiva; Van Dijk (1980b) afirma que un concepto o proposición puede ser el tópico de un discurso. Por tanto, los tópicos paulatinamente tienen correspondencia con la disposición jerárquica de la estructura conceptual de la secuencia de planteamientos de la información presentada denominada macroestructura.

La macroestructura de un texto tiene como objetivo brindar soporte a la aplicación de procesos cognoscitivos implícitos en la comprensión de enunciados, tales como la memorización de información semántica, la organización, el establecimiento de hipótesis, entre otros, para que de este modo no se requiera almacenar toda la información proposicional, sino que esta es reducida a las macroestructuras y a partir de ello formar el significado de los datos provistos.

Ahora bien, así como los tópicos de un texto pueden enlazarse para formar macroestructuras de un texto, los mismos pueden ser igualmente fragmentados en frases secuenciales denominadas microestructuras y determinan la relación lineal de los tópicos que conforman en el discurso. De esta forma, las microestructuras se refieren a las unidades de significado locales del texto mientras que las macroestructuras dan cuenta de la estructura conceptual que se configura a nivel global.

Aunado a ello, Van Dijk y Kintsch (1978) aducen que las superestructuras enmarcan la forma particular en que se desarrolla el texto al definir un esquema global e independiente del contenido que guarda correlación con la estructura propia del género discursivo que se instrumente. Por otra parte, es necesario dilucidar que comúnmente se asocia el término texto con la expresión escrita, no obstante, el texto es una unidad compleja que se circunscribe a diversas modalidades de expresión, por lo que puede ser texto oral o escrito, ya que en ambos casos se hace alusión a la concatenación de proposiciones.

También existe polisemia en el término discurso por lo que popularmente tiende a ser asociado a la exposición de ideas de forma oral, sin embargo, Wodak (citado por Urra, Muñoz y Peña, 2013) “describe al discurso como una acción lingüística escrita, visual o de comunicación oral, que es asumida por los actores sociales en un lugar específico determinado por las reglas sociales, normas y convenciones” (p. 52). Desde esta perspectiva, se percibe el discurso como una acción lingüística oral, escrita y visual que ha de configurarse en torno al contexto que determina las convenciones bajo las cuales se interpretará la enunciación de ideas.

Al respecto, Van Dijk (1992) añade que el discurso, como cualquier forma en la que se haga uso del lenguaje, existe una delimitación contextual dada por el marco material, espacial y temporal y surge a partir del acto intencional de un sujeto hablante, por lo que este ha de considerar los aspectos pragmáticos, semánticos y la perspectiva sociocognitiva. En consecuencia, la formación de profesionales de la comunicación debe centrar prioritariamente los procesos educativos a la consolidación de competencias comunicativas ya que es un ámbito dotado de una alta complejidad.

Aunado a ello, las competencias comunicativas son condicionantes en la adquisición de otras competencias de orden cognitivo como lo es la capacidad de análisis, síntesis, inducción, y pensamiento crítico, siendo este último definido por Rivas-Urrego, Urrego y Araque Escalona (2020) como:

Una inclinación a aplicar cotidianamente estándares intelectuales para juzgar los elementos de razonamiento, que paulatinamente se refleja en el desarrollo de capacidades para establecer la relevancia, precisión y profundidad del contenido. También evaluar el contexto con base en la lógica, la reflexividad de las ideas propias y ajenas, que surgen en un contexto de resolución de problemas y está orientado al accionar sobre el entorno (p.300).

Consecuentemente, un comunicador más que ser un transmisor de hechos ha de tener la capacidad para interpretar pertinentemente la realidad, comprender científicamente los acontecimientos y ejercer éticamente el derecho a la información considerando que su profesión corresponde con el compromiso de incidir positivamente en el desarrollo social, económico, político y humano.

El enfoque comunicativo en la formación del profesional de la Comunicación

Los procesos de formación constantemente se han abocado a establecer las directrices mediante las cuales se puede mejorar las competencias comunicativas de los individuos superándose así enfoques obsoletos en que la acción comunicativa se consideraba aislada del entorno donde se producía. La superación del enfoque comunicativo fue un gran avance teórico pues este no integraba sistémicamente las dimensiones discursivas, dando paso a la conformación de un nuevo enfoque que conjuga holísticamente diversas funciones, al respecto Romeu (2014) afirma que “mediante un proceso de síntesis generalizadora, se integran las concepciones de la escuela histórico cultural, la lingüística discursiva y la didáctica desarrolladora, lo que nos permitió arribar al concepto de enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural, sus principios y categorías” (p.40).

No obstante, actualmente gran parte de la producción de conocimiento originado en la investigación científica se orienta a superar los recursos lingüísticos y discursivos, para aproximarse a la resolución de problemas y necesidades que permitan la formación de profesionales con la capacidad de relacionar pertinentemente aspectos de la lengua, la cultura y la sociedad, posibilitando la actuación operativa en diversos contextos y situaciones comunicativas. Esto es cónsono, con la realidad que se vivencia en la formación de estudiantes de Comunicación, que mediante el proceso educativo deben desarrollar competencias que le permitan expresarse efectivamente atendiendo a las particularidades que el contexto contemporáneo reclama.

Es pertinente aclarar que, los estudios en Comunicación hacen referencia al contenido que se visibiliza mediante medios de comunicación como la televisión, radio, prensa e internet, esto en atención a que comunicación inherentemente posee una dimensión social pues es un proceso de interrelación entre pares. Por tanto, los egresados de la carrera de Comunicación Social durante su proceso formativo han de desarrollar competencias para el correcto uso del lenguaje y hacer uso de la palabra oral o escrita para expresar pensamientos y sentimientos con el propósito de convencer, persuadir, transmitir actitudes, entre otros.

La Universidad Técnica de Cotopaxi (2020) con relación al perfil del egresado de la carrera de Comunicación señala:

El futuro comunicador podrá desempeñar las siguientes funciones en el campo laboral: Realizador de géneros y contenidos para televisión y formatos radiofónicos, fotoperiodista, creativo publicitario, asesor de comunicación (dentro de la empresa), consultor de comunicación (externo), gestor de redes sociales, diseñador de campañas propagandísticas, gestor de comunicación para comunidades y organizaciones sociales, gestor de comunidades virtuales, gestor de procedimientos de responsabilidad social corporativa y comunicador organizacional. (párr. 2)

Por ende, el escenario en que se ejerce la profesión de comunicador está netamente influenciado por el contexto cultural, social, político y económico y esto debe reflejarse en la adecuada gestión del proceso comunicativo, ya que influye en los distintos escenarios que se producen a raíz de la acción comunicativa en el que son partícipes los individuos y grupos sociales, destinatarios de la información. A raíz de ello, los individuos que se dedican a la Comunicación Social requieren aplicar procesos cognoscitivos y desarrollar capacidad de sistematización de información que le permita analizar minuciosamente el contexto y producir textos pertinentes que le permitan al receptor comprender la información.

CONCLUSIONES

La comunicación es un hecho complejo que requiere para su estudio de la integración de diversas ciencias y disciplinas como la sociología, la lingüística, la estilística, la semántica, la teoría de la información y comunicación, la psicología, la pragmática, entre otras. 

Para la selección de temas y en la configuración de sus mensajes los comunicadores generalmente atienden a los deseos y aspiraciones de los receptores, aspectos que son configurados a través del análisis del contexto y el momento en que se produce la comunicación. Por ello, la formación de profesionales en las instituciones universitarias centra parte de sus unidades curriculares en cursos que potencien las competencias comunicativas, pues son indispensables para inserción laboral de los egresados en cual carrera, destacándose aquellas que ejercen servicios en contacto directo con la población como lo son las ciencias de la educación y la comunicación.

Así también, la formación de estudiantes de Comunicación, deben mediante el proceso educativo desarrollar competencias que le permitan expresarse efectivamente atendiendo a las particularidades que el contexto contemporáneo reclama. De allí que, es necesario propiciar capacidades y actitudes que conllevan a la realización de procesos comunicativos de manera coherente, en el que diferentes aspectos confluyan en la integración de conocimientos para posibilitar la expresión y comprensión de ideas para la acción comunicativa.

Es pertinente aclarar que, los estudios en Comunicación hacen referencia al contenido que se visibiliza mediante medios de comunicación como la televisión, radio, prensa e internet y otros medios emergentes, esto en atención a que la comunicación inherentemente posee una dimensión social pues es un proceso de interrelación.

REFERENCIAS

Bermúdez, L. y González, L. (2011). La Competencia Comunicativa: Elemento clave en las Organizaciones. Quórum Académico, 8(15),  95 – 110.

Cuenca, Á. (1999). Ética de la comunicación. Anales de Documentación, 2. https://revistas.um.es/analesdoc/article/download/2721/2681/12941

Garduño-Oropeza, G.; Zúñiga-Roca, M.F.; Rogel-Salazar, R. y Aguado-López, E. (2008). La Epistemología de la Comunicación en Michel Serres. Revista Cinta Moebio, 31, 23-37. https://scielo.conicyt.cl/pdf/cmoebio/n31/art03.pdf

Gil-Juárez, A. (2011). Comunicación y discurso. Barcelona, España: Editorial UOC.

Maletzke, G. (1992). Sicología de la comunicación social. Quito: Editorial Quipus.

Montealegre, R. (2004). La comprensión del texto: sentido y significado. Revista Latinoamericana de Psicología,36(2). https://www.redalyc.org/pdf/805/80536205.pdf

Ferrari, A. y Borreguero, M. (2015). La interfaz lengua-texto: un modelo de estructura informativa. Guil, P. (Trad.). Madrid, Biblioteca Nueva.

Real Academia Española. (2020). Comunicación. En Diccionario de la Real Academia Española. https://dle.rae.es/comunicaci%C3%B3n

Rivas-Urrego, G.; Urrego, A.J. y Araque Escalona, J.C. (2020). Paulo Freire y el pensamiento crítico: Palabra y acción en la pedagogía universitaria. Revista Educare, 24(2), 293-307.  https://revistas.investigacion-upelipb.com/index.php/educare/ article/view/1331/1301

Rizo, M. (2004). El interaccionismo simbólico y la Escuela de Palo Alto. Hacia un nuevo concepto de comunicación. Aula abierta. Lecciones básicas. Universidad Autónoma de Barcelona. https://incom.uab.cat/portalcom/?s=marta+rizo&lang=es

Romeu, A. (2014). Periodización y aportes del enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural de la enseñanza de la lengua. Revista Varona, 58, 32-46. https://www.redalyc.org/pdf/3606/360634165004.pdf

Urra, E.; Muñoz, A. y Peña, J. (2013). El análisis del discurso como perspectiva metodológica para investigadores de salud. Enfermería Universitaria10(2):50-57. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-70632013000200004

Universidad Técnica de Cotopaxi (2020). Carrera de Comunicación. http://www.utc.edu.ec/comunicacion_social

Van Dijk, T. y Kintsch, W. (1978). Toward a Model of Text Comprehension and Production. Psychological Review, 85 (5), 363-394.

Van Dijk, T. (1980a). Texto y contexto. Semántica y pragmática del discurso. Madrid: Ediciones Cátedra.

Van Dijk, T. (1980b). Estructuras y funciones del discurso. España: Editorial Siglo Veintiuno.

Van Dijk, T. (1992). La ciencia del texto. Barcelona, España: Paidós.